La hora del té

Despierto asustada
por los fantasmas,
más conocidos como
invasores nocturnos
o ladrones de sueños.
Oigo el sonido de la lluvia
chocando contra el cristal
y tú justo me confirmas,
mirándome a los ojos,
que llueve ahí fuera
y que el cielo está oscuro.

   Y yo asumo que el día
   aun no ha amanecido
   igual que mis pensamientos,
   que siguen ronroneando.

Me acercas un té verde
servido con mi tetera favorita.
La taza es de cerámica,
blanca con lirios pintados,
y brillante como tu sonrisa
que también va a todos lados.

   Veo que recuerdas
   que no me gusta el café...

Sintiendo su calor
y su dulce aroma
me adormezco
pero en un abrir y cerrar de ojos
regreso a este mundo
y compruebo que
permaneces enfrente
sin hacer ruido
y con la sonrisa intacta.

   Recuerdo que te gusta
   verme dormir...

Nada podría relajarme más
que un té de jazmín
y tu compañía.
Sinceramente,
me da lo mismo
que la hora del té
sea una costumbre
de las cinco de la tarde,
porque en mi vida
te tengo a ti
para curarme el sueño,
sean las cinco de la mañana
o cualquier otro momento.

#versovolador35


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