Pensándote a sorbos.



Puede que algún dia te buscara
entregándome a ti de viva voz
para compartir el amor contigo
si arañabas conmigo el colchón.

Se me hizo difícil porque tú
eres como un cuerpo astral,
tan místico e inalcanzable
que por mucho que te extrañe
ya me acostumbré a perder
viviendo en el desastre.

Las noches de ron
no sirven de nada,
me he clavado mil veces
en la barra del bar.
Me parece que allí
las horas sin ti
se vuelven amargas
y que las agujas del reloj
me quieren envenenar.

A paso lento paso el tiempo
pensándote a sorbos,
queriéndote a rabiar.

Mientras me fumo
el corazón entero
este sitio tan curioso
no paran de pisotear,
desconocidos que sin hablar
piden a gritos que yo
mire el vaso medio lleno
y levante la cabeza del suelo
para que el órgano vital
logre resucitar.

Vía comunicación no verbal
les digo que es mejor
que sobre que no que falte,
y que nunca está de menos
echar de más
por mucho que el tequila
no se equilibre,
si no se acompaña
de limón y sal.

Un día más me encuentro
perdida en tiempo y espacio
rodeada de pesadillas
y mentiras de verdad.
Pienso que otra copa
no hará daño
y prosigo sin piedad.
Si no te tengo
¿que más da?
ésta es la mejor cura
para la soledad.

Me vienes a la mente
y recuerdo que
en la despedida te dije
"¿volverás si no voy yo?"
El silencio me dejó la duda
y la miel en los labios se quedó.

Pero no existe brindis a solas
por eso en mi cabeza
queriendo o sin querer
se repiten tres órdenes:
Ven a verme.
Te lo ruego.
Por favor.

No hay otra cosa que calme
el frío que al dolor no abriga
y poco a poco
me estoy ahogando
en este mar.
Espero respuesta
antes que sea tarde
o me va a matar la intriga
si no aprendo a nadar.

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