Fuera de mi.

Puede que para ti
solo haya significado
otro de tus juegos,
pero ya me es imposible
sacarte de mi mente.

Hay mucho vivido
y yo creía que aun
quedaba mucho por vivir.

Menos mal
que me dí cuenta a tiempo
o mejor dicho,
que tú me hiciste tocar el suelo.

Quisiera ahuyentar
cada palabra,
cada gesto,
cada canción,
cada paseo,
cada historia contada,
y cada secreto guardado.
Pero no hay manera,
sigues en cada parte de mi.

Por mucho que lo intente
vuelvo a caer
y vuelven a brillar mis ojos
al pronunciar tu nombre.
Y no,
no quiero que mi corazón
salte cada vez que apareces.

Odio el orgullo
y lo sabes bien,
pero por una vez
me gustaría ser valiente,
callar y darle la razón al tiempo.
Que si hemos llegado hasta aquí
ha sido por algo,
pero si la llama se ha apagado
habrá que aceptarlo.

No pienso ir detrás.
No quiero jugar a este juego.
No quiero servirte a tu antojo
y que luego no te acuerdes de mi.
Ni dedicarte mi tiempo
y que solo reciba a cambio
palabras sin sentido,
sueltas,
de vez en cuando.

Muchas veces me han acusado
de ser la mala de la película,
pero, ¿sabes?
en la vida real,
ser siempre la buena cansa.

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