Afecto.

Házme caso,
búscate a alguien
que te mate con la mirada,
que te coma a besos
y te devuelva la vida
solo con estar delante de ti.
Que te abrace con sentimiento
y te deje casi sin respiración.
Que te bese en todos los rincones
de tu cuerpo y de la ciudad
y que no tenga miedo
de correr peligro contigo.
Que te acompañe de día
y pase las noches en vela a tu lado
y que te cubra con una manta
cuando te quedes dormido.
Que quiera saber tanto de ti
que se desconozca a si mismo
y que incluso envidie al sueño
por tener el privilegio de ver
quien eres cuando cierras los ojos.
Que entienda tu locura,
la comparta,
y no quiera cambiarla.

No busques a alguien
que te invite a cenar o de copas,
que te lleve de fiesta
o a un lujoso paseo en coche,
que te haga regalos
y que te diga cumplidos
y cosas bonitas cada media hora.
Entrar dentro de ti
o hacerte sentir un mínimo placer
puede hacerlo cualquiera,
pero existe otro placer mejor,
propio del primer tipo de persona.
Alguien que permanece
a tu lado a cada instante,
que te hace sentir especial
y que sin duda,
es más recomendable.

No busques tenerlo todo,
Busca y quédate
con quien te quiera tal como eres
y te demuestre día a día su afecto.

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