La BSO de mi tragicomedia.


Déjame soltar las últimas lágrimas,
para convertirlas en sonrisas después.
Para cuando sea capaz
de decir que te quiero
por primera vez.

Prometo no quedarme en silencio
ni esconder la mano,
si tú me buscas también a mi
es imposible aguantar callados.

En prisión por mis pensamientos
es donde no quiero estar.
Sólo te pido, por favor,
que alimentes mis ganas,
que hidrates mi alma,
o acabaré muriendo de sed.

Y voy cambiando,
pasando de triste a feliz
en un mínimo instante.
según cuente la canción
que acompaña a mis días
junto a tu resplandor.

voy del rock de Bon Jovi
al blues de Ray Charles.
Que más da,
si cualquier melodía
hace temblar mi corazón.

Me elevo, subo a lo más alto
allá en mi nube azul,
y no dejo de soñar.
(Se quejan mis pies,
 les cuesta bajar al suelo)

Será porque no existe
otra forma de alcanzarnos
que no sea imaginando
como levitar sobre el dolor.

O tal vez porque siento
que tus buenos días (o noches)
son indispensables
para mi, amor.

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